23 dic. 2011

13 dic. 2011

TIC-TAC sin miedo I : El mundo de los caminos de siempre.

Hoy quiero compartir con vosotros la primera parte del artículo que he publicado en el último número de la revista EDUCADORES: "TIC-TAC sin miedo"; Se trata de la introducción en forma de cuento al que he titulado: El mundo de los caminos de siempre.

Andan las cosas revueltas en el mundo de la enseñanza… “Vivimos tiempos de cambio”, dicen (¿y cuando no? Pensamos).  Siempre hemos asumido con más o menos resignación eso de los “cambios generacionales” y hemos crecido con frases como ¡las cosas ya no son como antes!  ¿Cuántas veces hemos oído esto a nuestros padres o abuelos? ¿Cuántas se lo hemos dicho a nuestros hijos, a nuestros nietos? ¿Qué tienen los cambios de hoy que nos revuelven tanto? Intentaremos presentar la llegada de las TIC como un proceso natural al que no deberíamos tener miedo.
Erase una vez el mundo “de los caminos de siempre” que estaba lleno de “un poco de todo”: cosas buenas y buenísimas,  peligros malos y malísimos,  personas de todos los tipos, muchas maravillas  (algunas a la vista, otras escondidas); Zonas llanas fáciles de recorrer y otras más abruptas, escarpadas y difíciles. Los habitantes del mundo “de los caminos de siempre” pasaban la vida recorriendo sus rincones, hablando con la gente, esquivando los peligros y disfrutando de  lo que tenían. Sólo la muerte ponía fin a su caminar.
Los veteranos sabían por experiencia lo  difícil que era recorrer el mundo (la vida) solos.  Por eso procuraban siempre ir de la mano de alguien que les indicase el camino; algunos estaban especializados en enseñarlos, otros recorrían tantas veces un lugar que terminaban conociendo hasta el último recoveco y gustaban de mostrarlo a todo el que se acercase por allí.
Tener un buen guía era muy importante: te enseñaban a andar, a no tropezar, te descubrían las maravillas escondidas, te enseñaban a mirar hacia lo bueno y te advertían de los peligros. Conseguían que te sintieses seguro. Algunos, es verdad, crecían sin acompañantes, otros se dejaban llevar por la suerte o por farsantes que les llevaban por caminos equivocados y acababan perdiéndose quién sabe dónde, quién sabe cómo…
Había también personas con espíritu explorador que siempre andaban buscando emociones nuevas y se pasaban el día intentando abrir otros caminos que les llevasen a otros lugares; a veces lo conseguían pero siempre, antes o después, se encontraban con grandes precipicios que les impedían continuar. No podían saber cuán grande era el mundo porque barreras infranqueables se lo impedían y les desesperaba pensar en otros  lugares y personas a los que  nunca lograrían acceder.
Un día, un grupo de intrépidos ingenieros se planteó buscar  formas de traspasar esas barreras e imaginaron un sistema para comunicar unas zonas con otras. Se pusieron manos a la obra y consiguieron construir una  rudimentaria pasarela que, aunque difícil de recorrer, les permitió, con esfuerzo y mucho empeño, acceder al mundo “del más acá”. ¡Qué alegría cuando los primeros exploradores llegaron al otro lado y comprobaron todo lo que podían descubrir!
Tuvo tanto éxito la pasarela que enseguida se empezó a hablar de ella, muchos se acercaban y la observaban asombrados pero no todos se animaban a pasar porque tenían miedo a no saber hacerlo: ¿cómo se camina por una pasarela? ¿Y si me pierdo al otro lado y no sé volver?, ¿y si tropiezo?, ¿y si…? Algunos no entendían la necesidad de acceder a esos lugares, ¡como si no tuviésemos suficiente con los caminos de siempre! ¡Si no da tiempo a conocerlos bien! ¿Para qué correr riesgos? ¿Qué se les ha perdido allí?
Otros pasaron al otro lado con diferente suerte: a alguno le gustó tanto lo que encontró que se quedó allí y no regresó, otros, al no tener a nadie que les acompañase, se metieron sin saberlo por zonas peligrosas y volvieron lesionados. Los habitantes del mundo “de los caminos de siempre” hablaban mucho del tema y de las cosas (nada buenas) que se contaban, orgullosos de haberse librado de ellas. ¡Quién les mandaría!, pensaban, ¡con lo felices que eran aquí y lo seguros que estaban!...
Los intrépidos ingenieros no obstante estaban encantados con el resultado de su gran obra así que siguieron proyectando y trabajando para acercar espacios y personas. La primera pasarela era muy tortuosa y había que prepararse a fondo para poder recorrerla, por eso su objetivo ahora era construir algo más seguro, más fácil, más cómodo.  Así llenaron el mundo de atajos, de conexiones, puentes y ascensores muy rápidos que fueron haciendo mucho más grande y atractivo el mundo conocido. Además empezaron a lloverles los encargos de gente que quería instalarse al otro lado y necesitaban un acceso atrayente y cómodo para poder recibir muchas visitas.
Así fue creciendo el mundo “del más acá”, tan rápido que era muy fácil perderse. Creció mucho y muy deprisa integrando espacios antes separados por abismos. La gente se movía de un sitio a otro sin parar, cruzaba pasarelas­, recorría los caminos de siempre (que cada vez estaban más transitados) y, cuando estos se terminaban, se servía de los nuevos accesos para cruzar lo infranqueable y llegar a otro lugar.
Los testarudos seguían sin salir de su territorio observando cómo se llenaba de viajeros que se movían por doquier, a veces congeniaban con ellos y se fraguaban amistades de las que tenían que despedirse en el momento en que había que cruzar la pasarela. Se sentían tristes porque poco a poco se iban quedando solos dando vueltas y vueltas en su amado territorio.
Como los problemas no vienen solos los niños, con curiosidad y sin conciencia del peligro, empezaron a pasar al mundo “del más acá” sin pedir permiso comprobando lo divertido que era conocer lugares nuevos, subían, bajaban, jugaban, encontraban atajos y conexiones nuevas para volver a casa… cada vez pasaban más tiempo allí; algunos se escaparon para no volver, otros se perdieron y hubo que organizar equipos de rescate.
La vida crecía fuera del mundo de los caminos de siempre; Los testarudos observaban como cada vez podían hacer menos cosas sin cruzar la pasarela, se sentían impotentes e incomprendidos y desconfiaban de los que les invitaban a pasar al otro lado, estaban seguros de que sólo buscaban engatusarles para hacerles caer en la trampa. Su mundo era perfecto y seguro y no querían salir de él. Confiaban en que antes o después la moda pasaría, la gente se asentaría y todo volvería a ser como siempre.
Mientras tanto los intrépidos se dieron cuenta de que todo crecía tan rápido que no daba tiempo a preparar guías (acompañantes-maestros) conocedores del  terreno, ni mapas ni planos para ayudar a buscar aquello que no se encuentra. Era muy importante solucionar este problema pues cada vez había más gente perdida o dando vueltas y más vueltas sin saber cómo llegar a su destino. Se pusieron a pensar y se dieron cuenta de que necesitaban que todo el mundo colaborase. Organizaron así  redes de exploración con grupos por todas partes dando cuenta de lo que encontraban en cada sitio y de las novedades que se producían. Se establecieron puntos de información y guías para los viandantes y se enviaron emisarios para enseñar a los testarudos las mejoras que se habían realizado y así convencerles de lo fácil que era ahora recorrer la pasarela y moverse por el más acá.
Juntos, el mundo del más acá con el de  los caminos de siempre  ofrecían posibilidades antes impensables. Los pocos testarudos que quedaron fueron aquellos que no consiguieron vencer el miedo, cada vez más tristes viendo a los demás moverse, cada vez más dependientes de que otros les acercasen aquello que ya no encontraban en su mundo “de los caminos de siempre”.
“Uno de los medios más eficaces para que las cosas no cambien nunca por dentro es renovarlas- o removerlas- constantemente por fuera.
A los tradicionalistas habría que recordarles lo que tantas veces se ha dicho contra ellos: Primero: que si la historia es, como el tiempo, irreversible, no hay manera de restaurar lo pasado; segundo: que si hay algo en la historia fuera del tiempo, valores eternos, eso, que no ha pasado, tampoco puede restaurarse; tercero: que si aquellos polvos trajeron estos lodos, no se puede condenar al presente y absolver el pasado; cuarto: que si tornásemos a aquellos polvos volveríamos a estos lodos; quinto: que todo reaccionarismo consecuente termina en la caverna o en una edad de oro, en la cual sólo, y a medias, creía Juan Jacobo Rousseau.
A los “arbitristas y reformadores de oficio” convendría advertirles:”Primero: que muchas cosas que están mal por fuera, están bien por dentro; segundo: que lo contrario es también frecuente; tercero: que no basta mover para renovar; cuarto: que no basta renovar para mejorar; quinto: que no hay nada que sea absolutamente impeorable” (Juan de Mairena. Antonio Machado)

Próximamente la segunda parte del artículo: Cambio-Velocidad-Miedo

6 dic. 2011

#sorinnovación

Como prometí vuelvo de nuevo aquí con la segunda parte de mis impresiones del XI Congreso de Escuelas Católicas celebrado los días 24, 25 y 26 de noviembre.
De los contenidos del encuentro se ha escrito ya mucho y muy bueno; en el blog del congreso podéis encontrar una extensa crónica del mismo así como los enlaces a los blogs que dan su visión personal de lo vivido esos días. Yo hoy le voy a dedicar esta entrada a la Madre Montserrat del Pozo y al impacto que me causó escucharla.
La Madre Montserrat del Pozo, actual directora del Colegio Montserrat de Barcelona, ante las cifras de fracaso escolar que se producían en su colegio tomó en 1986 la decidida decisión de no permanecer impasible ante lo que no funcionaba. Buscando un nuevo modelo de enseñanza comenzó su formación en Estados Unidos (Harvard y Massachusetts) en las inteligencias múltiples de Howard Gadner; Con la teoría aprendida y convencida de lo que quería se puso en 1994 manos a la obra para implantar un modelo de enseñanza basado en la utilización de dichas inteligencias. Actualmente aplican esta técnica trece colegios de Cataluña, Madrid, Canarias y Camerún.


(Haz clic en la imagen para acceder al vídeo)
Cómo nadie mejor que ella para describir en qué se concreta este tipo de enseñanza en sus colegios transcribo la respuesta que da la madre Montserrat a esta pregunta en la entrevista publicada el 29/10/11 por el diariodenavarra.es :
“Desde 1994, cambiamos nuestra forma de evaluar, la formación de los profesores e incluso la arquitectura. Tenemos aulas más grandes (50 niños con dos profesores, en vez de las tradicionales de 25 con un docente), mezclamos niños de distintas edades... Por ejemplo, los de 1º de Bachiller relatan cuentos de ciencias a los de 5 años; los de las ESO están todos juntos (12-16 años) algunos días a la semana en talleres... Los niños aprenden mucho. Pero, sobre todo, hemos cambiado el enfoque. Así, en vez de estudiar las causas y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, la estudiamos a partir de la música compuesta por judíos en un campo de concentración. Eso no quiere decir que no haya que saber quién es Hitler pero es una comprensión muy diferente; así entienden el dolor que sufrieron. En Matemáticas, tenemos un método que se llama Entusiasma, y que trabaja con dados, juegos... No se trata de decir, abrid por la página 14 y hacer los ejercicios 1, 2 y 3.
Los demás centros no utilizan esta metodología...
En casi todos los colegios se usan en Infantil, aunque de manera inconsciente. Se funciona con la técnica de los rincones, se estudia el otoño a través de canciones... Son las inteligencias múltiples en acción. Pero a partir de Primaria ya no utilizan. Y no se puede poner a un niño de cara a la pared cuando cumple 5 años. Ahora estamos haciendo formación en 120 centros de Madrid. Hay colegios que están interesados y otros que son más reticentes. Pero el mundo avanza y ya no sólo hay que saber leer y escribir; sino utilizar las nuevas tecnologías, cambiar el planeta...”
En los vídeos que acompañan este artículo podéis ver y escuchar algunas de las claves necesarias para entender este cambio. Si queréis seguir conociendo cómo se desarrolla todo este trabajo os remito a la página de think1.tv uno de sus proyectos hechos realidad: un canal de TV creado para que toda la comunidad educativa pueda compartir, aprender, difundir, crear… os recomiendo que lo visitéis despacio, yo llevo una semana descubriendo que no sólo podemos soñar con otra escuela sino que realmente es posible hacer realidad ese sueño.
Haz clic en la imagen para acceder al vídeo

Hay algo que debo decir también, algo que dejó claro la madre Montserrat en la ponencia a la que asistí: podéis pensar (nos dijo) que todo esto podemos hacerlo porque tenemos muchos medios, pero llevamos más de 15 años trabajando en este cambio en los que hemos ganado muchos premios, todos los hemos invertido en los materiales que nos facilitan trabajar de esta manera. No son los medios, es la convicción y las ganas de hacer las cosas de otra forma; por eso nos presentó también cómo se está desarrollando el mismo esquema metodológico en las escuelas de Camerún (con muy pocos medios) atendidas por la ONG de su congregación Bits sin fronteras.
¿Mis conclusiones?
- Que para llevar adelante un cambio hace falta un líder que esté bien preparado, convencido de lo que quiere, que sepa ser firme en las dificultades que plantea el proceso pero que sepa también dar respuesta a ese profesor sobrecargado de trabajo al que se le pide un nuevo esfuerzo cuando pregunte ¿y esto para qué?.
- Que los líderes motivados para el cambio deben poder seleccionar un equipo de profesores motivado para el cambio que se deje liderar, que sea escuchado y que se sienta apoyado en sus iniciativas. El sistema actual obliga a directores a tirar para adelante con “lo que le llega” , formar equipos con personas que cambian cada año.
- Que los profesores innovadores, que viven la educación con pasión no pueden sentirse francotiradores en colegios en los que los líderes no apoyan su trabajo porque de esta forma nunca obtendremos los resultados deseados… ¿qué efecto va a producir en el proceso educativo de un niño tener un curso, unas horas, una materia… planteadas de forma diferente si luego el resto del tiempo sigue todo como siempre?
- Que no estoy hablando de escuela pública, privada o concertada, estoy hablando de cambio y sobre todo de educación que debería ser un punto de encuentro entre todos y no de desencuentro. Que se reclame lo que corresponda, que lo arregle quien tenga que hacerlo… ¿las autoridades educativas de verdad tienen claro lo que pasa en el aula? ¿están preparadas para hacer frente a las necesidades de un mundo diferente? ¿o también nos encontramos allí con personas aisladas que saben lo que tienen que hacer rodeadas y bloqueadas por equipos posicionados por ideas partidistas que nunca deberían cuestionar lo esencial? No nos engañemos ni nos dividamos, podemos contar con más medios o menos, con mejores o peores condiciones, deberemos reclamar lo que es justo (lo justo es imposible no apoyarlo) pero mientras esperamos, mientras nos quejamos los niños crecen y nosotros nos quemamos. Tomemos decididas decisiones y ¡hagamos!



Dicho esto sobra lo que voy a decir ahora pero mi admiración por la madre Montserrat no está condicionado por pertenecer a un tipo de escuela u otra, admiro su trabajo porque lo hace bien, porque hay ya muchos niños que van al colegio felices sabiendo, además, que están aprendiendo (para los que necesitan otro tipo de medidas: todos los alumnos de 2º bachillerato se presentan a la PAU y todos la aprueban) y porque lo que hace y dice lo podríamos hacer todos si tuviésemos los recursos (sobre todo humanos) y especialmente el apoyo y el respeto necesarios para ello.
¡Chapeau! 


Otros vídeos de  think1.tv que os recomiendo (¡para empezar!)
Transformación del currículum en Lenguas: la profesora de lenguas nos explica las Transformaciones del currículum en comunicación, materias de lenguas

Currículum en Matemáticas: Transformación del currículum en matemáticas. El método de los Steps


Para IneveryCREA
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